perder peso

Perder peso se ha vuelto una verdadera moda en los últimos tiempos, ya que todo el mundo trata de hacerlo en un momento u otro de sus vidas..

Existen tres formas de perder peso: la deshidratación o reducción de volumen hídrico, la pérdida de masa magra o muscular y la reducción de la grasa.

La reducción de volumen hídrico es la forma más rápida de perder peso y a la que recurren algunos deportistas cuando tienen que dar un peso concreto para la realización de una prueba, como por ejemplo, un boxeador. Si bien, este tipo de práctica, como la reducción de agua con métodos de calor (saunas), no se recomienda perder más de uno o dos kilos, ya que la deshidratación que suponga una pérdida de peso de más del 3%  resulta contraproducente.

La perdida de peso mediante la reducción de masa muscular no es aconsejable ya que se trata de perder tejido muscular y esto es lo último que quiere cualquier deportista. La eliminación de masa muscular se produce por la destrucción del músculo y tejidos conjuntivos por la ingesta insuficiente de proteínas y calorías, así como un desgaste físico excesivo.

Por lo tanto, cuando se trata de perder peso lo ideal es hacerlo mediante la reducción de masa grasa, es decir, mediante la reducción de la tasa de grasa corporal.

Un error muy común a la hora de perder peso es querer hacerlo de forma drástica y rápida. La mayoría de las personas con sobrepeso lo han ido adquiriendo a base de malos hábitos nutricionales que ha podido durar meses e incluso años. La falta de paciencia unido al desconocimiento de conocimientos básicos sobre el funcionamiento del organismo hacer que prueben cualquier método y, claro está, fracasan.

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Poco a poco se han ido  asentando en la sociedad ciertos bulos acerca de la pérdida de peso que en realidad carecen de todo fundamento. Repasemos unos cuantos de ellos:

– Para adelgazar hay que comer poco: Este es de los más arriesgados, pues parece tener sentido pero está totalmente desaconsejada. Al reducir la comida de forma sustancial en un principio se pierde peso, a veces solo durante unos pocos días, pero este es fundamentalmente agua y no grasa. Si la situación se mantiene el cuerpo tiende a degradar los músculos en lugar de la grasa, ya que no le son imprescindibles para vivir y guardando la grasa como reserva de energía.

– No cenar: Si bien es cierto, que se recomienda que todas las comidas copiosas se hagan por la mañana y a medida que transcurre el día vayan reduciendo en cuanto a volumen. Pero de esto a no cenar dista un abismo. De noche no tenemos gran actividad física pues estamos durmiendo pero si metabólica, de manera que también necesitamos alimentos.

– Comer fruta de noche: No es aconsejable si se busca perder peso. La fruta constituye un alimento natural pero contiene fructosa (el azúcar de los frutos), que como todo monosacárido, no necesita digestión y llega rápidamente a la sangre para proporcionar energía, pero si no se quema de inmediato pasa a la reserva y se convierte en grasa corporal.

– Las dietas de un solo alimento: Hoy en día todo el mundo a oído hablar de la dieta de la alcachofa, de la piña,etc. La reducción drástica de ingesta de alimentos tendrá efectos negativos en el metabolismo, pues abstenemos al metabolismo de ingerir muchos nutrientes indispensables para el organismo.

Una regla de oro en la nutrición que debemos de tener siempre en cuenta es comer un amplio abanico de alimentos pues cada uno contiene sustancias distintas que el cuerpo necesita.